Sólo la música que me gusta, me llega, me parece necesaria. Toda esa música que, con frecuencia, los medios se empeñan en impedir que escuchemos, pese a que, con mucha frecuencia, es la más valiosa.

domingo, 15 de abril de 2007

Vuelve Edith Piaf



Está en marcha, de la mano del cine, el regreso de Edith Piaf (*) al conocimiento y reconocimiento popular. La película La Môme (Parece que “La vie en rose” será definitivamente el título internacional), dirigida por Olivier Dahan e interpretada por Marion Cotillard en el papel principal, reconstruye la vida apasionada y apasionante, desgraciada y gozosa de quien fue la mayor estrella de la canción francesa.

Edith Giovanna Gassion (19 de diciembre 1915 - 10 de octubre 1963), hija de un modesto artista de circo y de una cantante callejera de origen italoargelino, fue abandonada por su madre tras su nacimiento, entregada a su abuela materna primero, en París, y recuperada brevemente por su padre, que la puso finalmente en manos de su propia madre, que regentaba un prostíbulo en Normandía. Es difícil imaginar una infancia más anómala y accidentada.

Tras abandonar el circo itinerante, su padre la recupera y la traslada a París, donde ambos actúan en la calle. Allí la descubre en 1935 el propietario de un cabaret de los Campos Eliseos, vinculado al crimen organizado, que la presenta como «La Môme Piaf» (La chiquilla -o chavala- gorrión). Cuando su protector aparece asesinado en su casa la carrera artística de Piaf se interrumpe abruptamente, pero nadie que haya escuchando su voz puede olvidarla y en 1936 graba su primer disco.

Si la película se centrase exclusivamente en la infancia y adolescencia de Edith habría, como se ve, argumento más que suficiente, pero «La vie en rose» recorre toda la agitada vida de la estrella, cuya carrera de éxitos es acompañada por una sucesión de amores. El más desgraciado de ellos, con el campeón mundial de los pesos medios, Marcel Cerdan, cuya muerte en accidente aéreo sumerge a la cantante en la depresión, el alcohol –que ya le acompañaba habitualmente- y la morfina. Claude Lelouch dedicó una película a esta relación.

Piaf, sin embargo, tiene deseos de vivir, de amar y de entregarse a un público que le adora. El inconfundible vibrato de su voz, su portamento extraordinario, su emoción y desgarro, conmueven a cuantos la escuchan, especialmente en directo. Es una experiencia inolvidable.

Piaf es la canción francesa. Y no sólo por su arte, sino también por su labor de promoción de otros : compositores, cantantes, letristas… De su mano iniciaron el camino, entre los más relevantes, Yves Montand, Charles Aznavour, o Georges Moustaki (autor de la letra de «Milord»), junto al cual sufre en 1958 un grave accidente de coche que le devolverá a la morfina.

Con poco más de 40 años, la decadencia física de la Piaf se hace terriblemente ostensible. Cuando murió, a los 48 años, parecía una anciana de 70. Demasiada pasión, demasiada intensidad, demasiado amor, demasiado dolor. Demasiado.

Ahora, el filme de Dahan y la magnífica interpretación de Marion Cotillard nos traen el recuerdo de aquella mujer de 1,47 de altura, flaca, poco agraciada, desgraciada hasta un punto que sólo ella conocía y que cantó como sólo puede hacerse cuando amor y dolor, desesperación y esperanza se funden hasta lo superlativo.

Non, rien de rien, uno de sus últimos éxitos, fue tomada en su día como un balance y autoafirmación de la gran artista. En video, su interpretación y la recreación que Cotillard hace en el filme.

Traducción de Non, rien de rien :

No, nada de nada/ No, yo no lamento nada/ Ni el bien que se me ha hecho/ Ni el mal, todo eso me es completamente igual./ No, nada de nada/ No, yo no lamento nada./ Está pagado, barrido, olvidado./ Yo paso del pasado.

Con mis recuerdos/ He encendido el fuego/ Mis pesares, mis placeres…/ Ya no tengo necesidad de ellos./ Barridos los amores,/ Y todos sus trémolos/ Barridos para siempre/ Vuelvo a partir de cero.

No, nada de nada/ No, yo no lamento nada/ Ni el bien que se me ha hecho/ Ni el mal, todo eso me es completamente igual. /No, nada de nada/ No, yo no lamento nada./ Porque mi vida, porque mis alegrías/ Hoy comienzan contigo.

(*) Hay algunas incorrecciones y errores en este enlace, pero es el más completo en castellano.

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